• El hecho es que hace falta una gran seguridad para que alguien se burle de sí mismo, y una persona con esa clase de seguridad raras veces es un idiota.
• La libertad puede ser peligrosa. Si no tienes cuidado, puede matarte.
• No conviene quedarse anclado en el pasado. La vida es demasiado interesante para eso.
• Algunos pensamientos son demasiado peligrosos y uno no debe permitirse acercarse a ellos.
• Siempre que me marcho, me digo que debería haberme quedado. Siempre que me quedo, me digo que debería haberme marchado.
• A nadie puede importarle tan poco su propia vida. Es casi criminal ser tan indiferente.
• Una vez que te vuelves contra ti mismo, es difícil no creer que todo el mundo está también contra ti.
• Aunque mi vida se cayera en pedazos, seguiría habiendo algo por lo que vivir.
• Era como si fuésemos las primeras personas que se habían besado nunca, como si hubiésemos inventado juntos esa noche el arte de besar.
• En todos nosotros hay una parte de desea morir, una pequeña caldera de autodestrucción que está siempre hirviendo bajo la superficie.
• Las cicatrices eran un amuleto contra el olvido, una señal de que nada de ello se perdería nunca.
• Aún le tenía afecto y le deseaba lo mejor, pero ya no sentía ningún deseo de verle, ningún deseo de hablarle, ningún deseo de hacer un esfuerzo más. Habían hablado de dejar la puerta abierta, pero ahora parecía que la puerta se había desvanecido; no es que se hubiera cerrado, sencillamente ya no existía.
• Cuando una chica tiene el corazón roto, tiene que hacer lo que pueda.
Paul Auster