Last Chance
Tuesday, May 29th, 2007¡El arte ha muerto! gritan unos por las calles con los rostros desencajados. Los miro desde mi tercer piso y me burlo. El arte ya está hasta podrido, lleva cuatro décadas bajo tierra y apenas se dan cuenta. A mí me falta lo más importante. Es por eso que tanta rabia, desvelo y lagrimeo. Los días deberían de tener 12 horas y no 24. Hubieran pasado ya dos años y tal vez yo iría por las calles con amnesia del recuerdo. A mi ya me olvidaron. Nadie escribe mi nombre, las estrellas que despedían un ligero olor a mi están invadiendo basureros. Nadie me recuerda al final del día. Desde hace mucho que no hay llamadas a las 2 de la mañana, ni encierros de fines de semana. Tampoco hay momentos ni calor ni sinceridad. Hoy me dolieron las cicatrices, entonces recordé que estoy marcada. Hay quien se suma distancias e intenta arreglar asuntos por teléfono o por correo. Yo eso lo dejo para con quien está en Barcelona por ejemplo. Soy tanto clonazepán que la valeriana me hace cosquillas. No quiero dormir. Al amante lo escondí abajo de la cama, las almohadas y los peluches están fuera de mi habitación. Tanta farsa era patética. Hoy mientras iba camino a la escuela recordaba a Mikage Sakuri, ya casi es otro Tanabata. Hay gatos en la calle, hacen ruidos como de bebés abortados. Quien no conoce de amor se deslumbra con cualquier cosa y las palabras son vacías y ligeras. Las promesas son pisoteadas y vomitamos sobre ellas. Las caricias se cobran, las miradas no dicen nada. Si yo me voy, nada quedará de ti. Canonicemos a Gaudí.



