• 07 Jul 2007 / 

    Ya cumplí mi primer semana en el DF y todo me sigue dando vueltas. Mi proyecto está como flotando en el limbo. Ya no sé para donde ir. Me siento perdida, le digo a Ricardo que me ayude a encontrarme y sólo se ríe, me ayuda a su manera, pero a veces es muy agresivo conmigo y me siento estúpidamente sola. Sí sola.
    Es muy fácil acostumbrarse a la buena compañía, tengo mil cosas que hacer y siempre me busco huequitos libres.
    Estamos jugando. Tiene que ser así, no puedo de otra manera. Juan Antonio Molina me dice que para hacer buenos retratos tengo que vivir apasionadamente. No me conoce. Vivir mas como lo hago yo no se puede.
    Hace un rato caminaba por las calles de esta gran ciudad y por un momento olvidé que no me pertenecía, que en menos de un mes regreso a mi casa. Tengo una notita lista en el cajón de mi buró para cuando me vaya dejarla sobre el tocador, para no volver a cargar con fantasmas. En ratos siento que estás detrás de mí, como espiándome, te busco y la nada, como desde hace tanto.
    Un año no pasa en vano. Hay palabras que todavía me lastiman. Sigo esperando respuestas. Aunque parezca que no.
    ¿Que me sienta triste de vez en cuando no significa que voy para atrás verdad?
    Ven, de noche, cuando no te espere, mientras duerma debajo de mi cobija de nieve blanca.

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    ÍTACA.

    Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
    debes rogar que el viaje sea largo,
    lleno de peripecias, lleno de experiencias.
    No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
    ni la cólera del airado Poseidón.

    Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
    si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
    emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

    Los lestrigones y los cíclopes
    y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
    si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
    si tu alma no los conjura ante ti.

    Debes rogar que el viaje sea largo,
    que sean muchos los días de verano;
    que te vean arribar con gozo, alegremente,
    a puertos que tú antes ignorabas.

    Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
    y comprar unas bellas mercancías:
    madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
    y perfumes placenteros de mil clases.

    Acude a muchas ciudades del Egipto
    para aprender, y aprender de quienes saben.
    Conserva siempre en tu alma la idea de Ataca:
    llegar allí, he aquí tu destino.

    Mas no hagas con prisas tu camino;
    mejor será que dure muchos años,
    y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
    rico de cuanto habrás ganado en el camino.

    No has de esperar que Ataca te enriquezca:
    Ataca te ha concedido ya un hermoso viaje.
    Sin ellas, jamás habrías partido;
    mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
    Y si la encuentras pobre, Ataca no te ha engañado.
    Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
    sin duda sabrás ya qué significan las Atacas.

    Konstantínos Kaváfis.

    Posted by magenta @ 22:27

2 Comentarios »

  • Florecita Says:

    Uno de mis poemas favoritos, que siempre me señala más cosas a lo que voy siendo, a lo que voy viviendo… no pares de jugar, ni de sentir… para eso esta la vida… para lanzarse y dejarse flotar con ella, a pesar de los moretones… un abrazo!

  • Blue Says:

    no, en realidad estar triste de vez en cuando -o con cierta crónica frecuencia- no significa que uno va para atrás… tal vez en círculos o espirales, y eso no debe ser malo.

    Te mando un abrazo fuerte.

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