Caminar hace bien, ahuyenta a los fantasmas mentales. Miro constantemente hacia el cielo, siempre encuentro cosas inesperadas sobre los cables, y los cables a veces forman figuras lindas. ¿Los han visto? Hoy confundí los rostros, no miraba bien y me paralicé, no quería mirar y saber que él estaba ahí, no entiendo porque me da tanto miedo. Unos policías se llevaron a un muchacho que estaba dibujando con gises sobre el suelo. Un choque y ambulancias, yo parada en medio de la avenida tomándole fotos a los adornos navideños. ¿Por qué todos tienen verde y rojo? Hoy encontré un lindo café, lleno de fotos en las paredes, lámparas y velas pequeñas por todos lados. Lo compartí, por supuesto, cuando compartimos las cosas nos saben mejor, eso creo.








Diciembre 13th, 2006 at 0:31
Y yo creo que crees bien.
Diciembre 13th, 2006 at 12:04
Sea cual fuere tu camino, me gustaria hacerlo junto a ti…
Diciembre 14th, 2006 at 17:05
«Lo que das, te lo das; y lo que no das, te lo quitas», dice Jodorowsky. Los “fantasmas mentales” suelen aparecer cuando uno camina por desiertos. “Si tomas arena y empuñas la mano, todo lo que obtienes es un puñado de arena; pero si abres la mano, toda la arena del desierto puede pasar por ella”. Entonces, un día o, mejor, una noche, tras mucho caminar, casi sin darte cuenta, compartiendo, te encuentras con el mar. Y el desierto acaba.
Diciembre 15th, 2006 at 0:00
Ojalá que pronto encuentre el mar, pq mis pies me duelen de tanto caminar. EStoy cansada de andar por tanto desierto.
Diciembre 15th, 2006 at 10:23
[...] Juliette/Magenta » Blog Archive » del camino de hoy Dice Magenta del importante espíritu de compartir. (tags: compartir fotografía personal navidad) [...]
Diciembre 15th, 2006 at 10:52
Espero pornto poder caminar juntos y conocer tu CAFE de los recuerdos. BESOS
Diciembre 15th, 2006 at 11:47
Es que un desierto es un desierto. Yo aún no sé si salí de uno en el que he andado -o ando- perdido hace algún tiempo. Sólo sé que empiezo a ver luz, a sentir cerca la brisa del mar. Y eso pasa un día, así, sin darte cuenta. Cuando estás hastiado de todo, un día, te das cuenta de que empiezas a volar de nuevo y, volando, ya no duelen los pies. El tiempo ahora es tu amigo, aunque resulte paradójico e irónico. Dale tiempo, Magenta. Date tiempo.
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