*Siempre se vive y se vivió baja amenaza.
La muerte está dentro de la vida, anunció alguien.
*He llegado a pensar que, después de todo,
la conciencia es simultáneamente nuestro cielo
y nuestro infierno. El famoso Juicio Final
lo llevamos aquí, en el pecho.
Todas las noches, sin ser conscientes de ello,
enfrentamos un Juicio Final.
Y es de acuerdo a su dictamen si podemos dormir
tranquilos o revolcarnos en pesadillas.
Somos juez y parte, fiscal y defensor, qué
más remedio.
Si nosotros mismos no sabemos condenarnos o absolvernos,
¿quién será capaz de hacerlo?
¿Quién tiene tantos y tan recónditos elementos de juicio
sobre nosotros mismo como nosotros mismos?
¿Acaso no sabemos, desde el inicio
y sin la menor vacilación, cuándo somos culpables
y cuándo inocentes?*El tiempo iba pasando y yo lo perdía, lo perdíamos todos.
¿Cómo querernos mas? ¿Cómo saltar las vallas de la
indiferencia? No quiero esperar a los velorios para
valorar a mi gente cercana. Es cierto:la muerte está dentro
de la vida. Pero la podemos mandar de vacaciones, ¿no?
Trabaja tanto, que bien se las merece.
Y no la echemos de menos, de todos modos volverá,
y cuando vuelva nos tocará en el hombro.*La verdad es que nunca he creído en los diarios íntimos.
Creo que en muy contadas ocasiones uno llega a tocar apenas
la propia hondura, en santiamenes que pueden ser
maravillosos o escalofriantes. Pero ello tal vez ocurra
tres o cuatro veces a lo largo de una existencia. De modo que
no es cuestión de simular que uno alcanza diariamente esa
profundidad, cuando, en el mejor de los casos, apenas llega
al primer subsuelo. Después de todo, no es poca cosa tratar
de ser honesto en la transmisión de lo que se ve, se toca,
se gusta, se huele, se oye.





Mayo 31st, 2006 at 2:43
Mira tu que bonito !!!!
Besitos guapa.
Junio 3rd, 2006 at 14:29
Mira…ahí están mis ojos y la pluma que se cayó de tus alas.
Junio 4th, 2006 at 10:58
je
sip
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