El camino era oscuro…
y la tormenta y la noche y las luces de los autos
de adelante que en realidad no servían.
La radio muerta. El estero también.
Y pensar en Calamaro…
Mil horas
En la ciudad esperando los libros que van en la cajuela.
Un viaje lleva a otro viaje.
Que miedo
Soñé que habría de retornar entre lágrimas.
Soñé, soñé, soñe…
“Tu amor mata
me mata me mata”
Ser un juguete rabioso del destino.
La puerta esta abierta y quien quiera puede largarse.
El buen juicio por su casa empieza
y yo mientras tanto puedo bailar
con andaluza toda la noche
mientras veo unas fotos extrañas
Un día sin auto
o dos
y mi medalla al mérito cívico
Ya falta menos
¿para qué?




Setiembre 7th, 2005 at 14:43
falta poco, pero ¿para qué?
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URI
Deje un comentario