Vaya descubrimiento. Te ves guapísima con lentes, pero también sin lentes. De hecho no importa si los traes puestos o no los traes puestos. Pensándolo bien; nunca te quites los ojos.
Un cristal divulga tu pena sobre su reflejo
y mi mirada lejana quiere estar a la par
porque entiende que esa pena es en vano
y que el tiempo corre, corre y se va.
Tarda el concilio en asomarse
cuando enceguecido está el amor
unos contra otros se violentan
infringiendo indirectas de pasión sin saberlo.
El dolor se apronta de golpe
y todo parece caer abruptamente
pero otra vez el dominio del tiempo ayuda
apremia a aquel que lo sabe sostener.
Tus palabras son por fin la daga mortífera
la asfixia del pensar qué he de hacer
y tu piel intacta, tensa y lejana
se hace desear hasta la desesperación.
Tracemos la línea entre nuestros deseos y posibilidades
entre lo abstracto y lo concreto de nuestro sentir
entre tu mano fría y la mía tan tibia
durante este frío polar que deja corazones ateridos.
Febrero 1st, 2006 at 15:11
Por donde andas mi niña, te extraño, ven pronto…
Besitos
Febrero 23rd, 2006 at 2:19
Vaya descubrimiento. Te ves guapísima con lentes, pero también sin lentes. De hecho no importa si los traes puestos o no los traes puestos. Pensándolo bien; nunca te quites los ojos.
Felicidades por tu blog.
Julio 28th, 2007 at 22:10
Un cristal divulga tu pena sobre su reflejo
y mi mirada lejana quiere estar a la par
porque entiende que esa pena es en vano
y que el tiempo corre, corre y se va.
Tarda el concilio en asomarse
cuando enceguecido está el amor
unos contra otros se violentan
infringiendo indirectas de pasión sin saberlo.
El dolor se apronta de golpe
y todo parece caer abruptamente
pero otra vez el dominio del tiempo ayuda
apremia a aquel que lo sabe sostener.
Tus palabras son por fin la daga mortífera
la asfixia del pensar qué he de hacer
y tu piel intacta, tensa y lejana
se hace desear hasta la desesperación.
Tracemos la línea entre nuestros deseos y posibilidades
entre lo abstracto y lo concreto de nuestro sentir
entre tu mano fría y la mía tan tibia
durante este frío polar que deja corazones ateridos.
Raúl I. Moller Jensen 25/07/07
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